Junta Departamental de Salto | ACTA N.° 112 – 48ª SESIÓN EXTRAORDINARIA
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ACTA N.° 112 – 48ª SESIÓN EXTRAORDINARIA

ACTA N.° 112

48ª SESIÓN EXTRAORDINARIA

 

En la ciudad de Salto, a los nueve días del mes de julio de dos mil dieciocho, siendo la hora veinte y un minuto, se reúne la JUNTA DEPARTAMENTAL DE SALTO en SESIÓN EXTRAORDINARIA, bajo la presidencia de su titular, señor edil Alberto VILLAS BOAS, con la asistencia de los siguientes señores ediles:

TITULARES SUPLENTES
EDUARDO GODOY ENZO GARCÍA
GERVACIO CARBAJAL ROQUE BARLA
CÉSAR BENTOS PEREIRA MARÍA N. MACEDO
FERNANDO IRABUENA CARLOS BEASLEY
JOAQUÍN SOUZA ROXANA COSTA
LUCÍA MARTÍNEZ MAURICIO SILEA
GERMÁN MILICH MARÍA A. VIERA
GABRIEL DUARTE WALTER ARAÚJO
JOSÉ L. PRESENTADO CARLOS BALDASSARI
MIGUEL A. TEXEIRA GLODOMAR FRAGA
JOSÉ SILVA HUGO PREVIALE
CARLOS M. RATTÍN  
STELLA MAGNÍN  
MARÍA MÁRQUEZ  
GRANDENEL CARDOZO  
CARLOS SILVA  
MARTÍN BURUTARÁN  

 

Con licencia los señores ediles: Carlos COUTINHO MAGNONE, Gonzalo COUTINHO RODRÍGUEZ, Alejandro IRIGOYEN, Lourdes ACEVEDO y Marcelo RODRÍGUEZ.

Actúa en Secretaría el señor Secretario General, Dr. Manuel BARREIRO.

Como Jefa Departamento de Taquigrafía su titular, señora Ana G. MACCIÓ.

Asiste el Secretario Letrado de la corporación, Dr. Pablo PERNA.

SEÑOR PRESIDENTE.- Buenas noches, señores ediles. Siendo la hora veinte y un minuto y habiendo cuórum en sala, damos comienzo a la 48ª sesión extraordinaria, acta número 112, a fin de considerar el siguiente

ORDEN DEL DÍA

60° ANIVERSARIO DEL SINDICATO ÚNICO DE LA CONSTRUCCIÓN Y AFINES. (ASUNTO N°. 359/2018).

SEÑOR BENTOS PEREIRA.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra.

SEÑOR BENTOS PEREIRA.- Muchas gracias, señor presidente.

Es para solicitarle al cuerpo un cuarto intermedio de cinco minutos para hacer ingresar a los invitados.

SEÑOR PRESIDENTE.- Está a consideración del plenario la solicitud del señor edil: un cuarto intermedio de cinco minutos.

(Apoyado)

Los que estén por la afirmativa.

Afirmativa. UNANIMIDAD (24 en 24)

Aprobado. Cuarto intermedio de cinco minutos.

(SIENDO LA HORA VEINTE Y DOS MINUTOS SE PASA A CUARTO INTERMEDIO)

(SIENDO LA HORA VEINTE Y CINCO MINUTOS SE LEVANTA EL CUARTO INTERMEDIO, INGRESANDO A SALA LOS SEÑORES INVITADOS)

Retomamos la sesión y les damos la bienvenida a todos los representantes del Sunca. También al señor Secretario General de la Intendencia, Lic. Fabián Bochia, que nos está acompañando. Al señor Secretario General del Sunca, Oscar Andrade. Al señor Ángel Silva, al señor Julio Morelli, al señor Pablo Torrens y al señor Néstor Rodríguez. Muchas gracias por su presencia.

SEÑOR BENTOS PEREIRA.- Señor presidente, llegó la diputada Manuela Mutti.

SEÑOR PRESIDENTE.- Por favor, que la hagan pasar a la señora diputada.

(SIENDO LA HORA VEINTE Y SEIS MINUTOS INGRESA A SALA LA SEÑORA DIPUTADA MANUELA MUTTI)

Hay otra persona también acá, pido las disculpas porque no lo nombré: al señor Eduardo Arruda, que lo veo al lado del secretario general.

Gracias señora diputada por su presencia, buenas noches.

Proseguimos.

Tiene la palabra el señor edil César Bentos Pereira.

SEÑOR BENTOS PEREIRA.- Muchas gracias, señor presidente.

Buenas noches, saludo a las autoridades presentes en primer término; a los dirigentes del Sunca que están presentes en sala así como a los demás dirigentes que están afuera, en las barras. Señor Oscar Andrade, secretario general del Sunca a nivel nacional, bienvenido y muchas gracias por su presencia. Hacer una mención especial al dirigente local, señor Pablo Torrens, quien en nombre de los compañeros sindicalizados, solicitó este reconocimiento a través del edil Fernando Irabuena, aprobado por unanimidad en la comisión de cultura de esta junta y refrendada hoy por todo el cuerpo legislativo.

Un aspecto sustancial que me gustaría destacar de esta sesión citada para homenajear el sesenta aniversario del sindicato tan trascendente como el Sunca, es que conseguimos hermanar todas las fuerzas políticas que integran esta junta departamental, para destacar con orgullo los imprescindibles valores humanos de unidad y lucha, perseverancia y solidaridad que el Sunca ha defendido sin tregua a lo largo de seis largas décadas.

Aunque temo que seré algo reiterativo, quisiera comenzar este homenaje recordando que este sindicato fue fundado a lo largo de un extenso proceso que finalmente se concretó entre el 9 y el 11 de mayo de 1958, cuando se realizó el congreso fundacional del Sunca y se concretó la unificación de un solo sindicato de las asociaciones gremiales de los obreros y las obreras de la construcción.

Por tal motivo, al cumplirse en este año 2018 el sesenta aniversario de la fundación, hemos convocado a esta sesión extraordinaria para homenajear la pujante lucha ofrecida durante seis largas décadas en defensa de los derechos inalienables de los trabajadores de la construcción y anexos.

Tal vez el lema que pregonan y que también los representa -“El Sunca nos une”- constituya una de las razones fundamentales que ha sostenido la unidad de esta estructura sindical gigantesca, que ha sabido enfrentar los embates de las patronales ambiciosas y de los gobiernos neoliberales que siempre han tratado de desprestigiarlo.

A modo de ejemplo y para señalar las condiciones infrahumanas que vivían los obreros del Sunca durante el gobierno colorado de Pacheco Areco, quiero recordar que en 1968, el viernes 4 de octubre, esposas, madres, hijas, hermanos de los obreros de la construcción entregaron en el parlamento, a cada una de las bancadas, un documento en el que planteaban la situación que estaban viviendo en sus hogares, con los salarios congelados y la desocupación, así como la situación a la que se enfrentaba el país con las libertades restringidas.

La lucha perseverante es ejemplar de este sindicato, su constante trabajo para organizar y unificar a los obreros, su claridad de objetivos humanistas que procura contagiar a sus afiliados y a la sociedad toda, son algunos de los componentes fundamentales que han permitido que el Sunca no decayera nunca, ni siquiera cuando fueron perseguidos tenazmente por gobiernos neoliberales ni cuando fueron encarcelados y sometidos a torturas. De la injusticia de estos actos que pretendieron amedrentar a este sindicato ejemplar, seguramente han sacado fuerzas para continuar con su pertinaz lucha.

Por desgracia, como tantos otros gremios, también el Sunca cuenta con un compañero asesinado: Guillermo Machado, obrero de la construcción, de treinta y un años. Cerca del mediodía del 16 de julio de 1989, Guillermo fue detenido junto a una amiga y lo condujeron a la Seccional 15ª. Alrededor de las quince y treinta, la muchacha fue liberada pero Guillermo Machado permaneció encarcelado hasta la hora veinte y treinta, hora en que la policía lo sacó con un paro cardiorrespiratorio para ser conducido al CTI de una mutualista, en la que falleció ocho días después, el 24 de julio de 1989.

El crimen que cometieron contra Guillermo Machado es una muestra de que la represión atroz y sanguinaria de la dictadura perduró por mucho más tiempo del que podíamos imaginar, dejó su mala cimiente y consiguió hacerla germinar en muchísima gente, contagiándolos de los peores valores que pueden tener los seres humanos.

Durante la época nefasta que le tocó vivir a nuestro país, allí también estuvo el Sunca para enfrentar la dictadura. El sindicato tenía muy clara la necesidad de unificar la lucha con los gremios, sabía que la dictadura no sólo arremetía contra los compañeros obreros organizados sino que también embestía contra la cultura y los gremios de la educación.

La dictadura aniquiló toda manifestación cultural que consideró subversiva. Prohibió la lectura de reconocidos escritores uruguayos, condenó al exilio a numerosos autores y entrañables cantores populares. Silenció radios, secuestró libros de bibliotecas públicas y escolares. Censuró revistas y diarios, y como demostración del colmo de la paranoia anticultural que padecía, llegó a redactar, para ser suprimidas para siempre, una serie de palabras que no se podían utilizar en los diarios ni en los programas radiales. El 28 de noviembre de 1973 clausuran los diarios El Popular y Crónica.

El 7 de mayo de 1976 la dictadura ilegalizó la institución teatral El Galpón, disolvió su elenco, confiscó sus bienes. Es decir, se apropió del edificio y todo lo que había en él. Por si fuera poco, prohibió la actividad teatral y cultural de sus integrantes y la posterior persecución policial a muchos de ellos los llevó a tomar el camino del exilio. La misma actitud denigrante, de sustraer edificios con mobiliario y todo lo que hubiera en él, lo aplicó con total impunidad apropiándose descaradamente “en nombre de la ley, la paz y el orden social”, de las viviendas que oficiaban de sede de la CNT, del Sunca y de muchas otras sedes de sindicatos uruguayos.

Para orgullo nuestro, el Sunca siempre militó junto a los estudiantes, a los profesores, a los maestros, y todos los gremios de la educación también aunaron su apoyo al Sunca tal vez porque la totalidad de los sindicatos implicados llevaban en sus corazones la consigna dignificante, que expresaba “La solidaridad no se agradece, se retribuye”.

Por supuesto que la dictadura también se ensañó con los compañeros afiliados al Sunca. Como consecuencia, optaron por detenerlos pues se los consideraba “subversivos”, cuando lo único que buscaban era manifestarse pacíficamente contra el avasallamiento de la democracia y las atroces directivas que habían planificado para aplicar como principios educativos llamados “patrióticos”, cuando en realidad se estaba ante repugnantes conceptos patrioteros. Pero la lucha continuó cuando el pueblo y los gremios consiguieron que se retornara a la democracia.

Basta recordar un hecho sustancial en el año 1993, durante el gobierno de Luis Alberto Lacalle, cuando decidió que los consejos de salarios no fueran respetados. El Sunca, consciente de que sus derechos eran violados, decidió ir a la huelga. Fue tan extensa que luego fue llamada “la huelga grande” pues duró ochenta y tres días. De esta durísima y extensa huelga el Sunca salió triunfante y fortalecido. Los piquetes de huelguistas subían a los ómnibus, explicaban a viva voz cuáles eran los problemas, entregaban volantes, describían y explicaban la situación.

Gracias a su férrea unidad, el apoyo solidario de otros gremios a las ollas populares instauradas por las fuerzas vivas del pueblo sensible a las informaciones que escuchaban de los propios obreros y gracias a la numerosa presencia de brigadas estudiantiles que llevaban a la práctica una consigna que desde mucho tiempo atrás era coreada en cada manifestación contra las injusticias y la prepotencia: Obreros y estudiantes, unidos y adelante.

El triunfo del Sunca le permitió mantener los convenios colectivos en la construcción, crear el Fondo Social de la Construcción para atender problemas de salud; para brindar capacitación en diferentes oficios y también para ofrecer actividades recreativas. Además se decidió educar y vigilar todo lo concerniente a la salud, seguridad e higiene de los obreros, y se resolvió designar un delegado obrero en cada obra para controlar estos aspectos fundamentales para cada trabajador.

Estos sesenta años que el Sunca ha transitado, fue un trayecto durísimo, pues los intereses de las patronales, desde siempre, procuran evitar, por todos los medios, la unión de los obreros organizados en sindicatos, pues conocen, claramente, el potencial invaluable que tiene la lucha en conjunto de los reclamos justos que realizan los trabajadores copartícipes de un gremio.

Por supuesto, que este largo trayecto que hoy homenajeamos es resultado de una voluntad obstinada por defender y hacer crecer como personas a la clase obrera.

Tras larga experiencia, el Sunca, ha sabido fortalecer la unidad obrera en las más diversas áreas en la que este sindicato ha trabajado mancomunadamente, procurando mejorar la calidad de vida de sus afiliados, la calidad de vida de quienes son obreros de la construcción, pero también la calidad de vida de los que no son afiliados, y la calidad de vida de los menos favorecidos en nuestra sociedad, los llamados “sin techo”.

Tras largas discusiones, el Sunca consiguió que fuera garantizada la Ley de Responsabilidad Penal Empresarial, aprobada en 2014, y la Ley de Empleabilidad para Personas en Situación de Discapacidad, que ingresó recientemente al Parlamento.

En estos sesenta años de persistencia y lucha tenaz por lo que es justo, es notable como el Sunca ha evolucionado, fortaleciéndose notablemente, no solo por el aumento del número de sus afiliados al gremio, el que ha superado largamente los casi veinte mil que tenía en 1999, para contar con más de cuarenta y dos mil en la actualidad, sino porque atento al contexto sociopolítico que le tocó vivir; y porque, analizando en conjunto, mediante la consulta de las diferentes opiniones de los compañeros, el Sunca ha sabido trasponer los límites del sindicato procurando aportar ideas, conceptos y tareas concretas para mejorar la sociedad en su conjunto.

Esta valiosa cualidad que nos regala este sindicato sexagenario, no es común hoy en día en un medio social adiestrado mediante el bombardeo constante del sistema que se vanagloria de pregonar el individualismo; el comportamiento egoísta como un derecho propio de la viveza, y que puede resumirse en el aborrecible eslogan que pregona: “¡Hacé la tura!”.

“Hacé la tuya” es la negación absoluta del sindicato que hoy estamos homenajeando. Es la antítesis de sus principios, lo opuesto a la sensibilidad humana que ha sabido cultivar a través de décadas de discusión, formación y luchas que les han dado tanto sufrimientos como alegrías.

No es casual que, desde que el Frente Amplio es gobierno, las relaciones con los sindicatos se han flexibilizado, pues el gobierno frenteamplista ha sido consciente del enorme entorpecimiento que los partidos tradicionales, durante mucho más de seis décadas, favorecieron al empresariado de la construcción, postergando leyes que equilibrara con justicia los reclamos del Sunca.

Quiero finalizar este homenaje al sesenta aniversario del Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos diciendo que, luego de tanta entrega creativa y solidaria, en la actualidad el Sunca representa un buen ejemplo para ser imitado por la sociedad en su conjunto.

Este sindicato es un ejemplo de los resultados que se obtienen con la lucha permanente que procura la justicia, la pelea organizada por reivindicaciones justas, la preocupación permanente por la formación profesional e intelectual de sus afiliados, su incansable tarea solidaria de construcción de viviendas a obreros con hijos con discapacidad, el fondo de recursos destinado a los familiares de un obrero que muere en un accidente de trabajo, la atención odontológica de nueve mil familias al año, la donación anual de un set para contribuir al estudio de hijos de los obreros; crearon becas por trabajadores haciendo estudios terciarios; la participación generosa en la construcción de viviendas del “Plan Juntos”; contar con un centro de investigación que, con enorme justicia denominaron José Pepe D’Elía, generando una práctica masiva de formación sindical, mas mil quinientos delegados de seguridad por la División de Seguridad e Higiene.

Todos estos valiosos logros los ha conseguido el Sunca debido a la imprescindible militancia, a la unión organizada de los obreros y a la constante discusión de cada tema en asambleas realizadas en las propias obras, o convocadas por el sindicato para tratar temas en conjunto.

Con la enorme sabiduría popular, los cantautores Labornois-Carrero, en su canción “A quemarropa”, en la que destacan el significado histórico que tuvo para el pueblo uruguayo, y también para todos los sindicatos, que el Frente Amplio fuera elegido para gobernar nuestro país, en una estrofa magistral resumen más de un siglo de la historia política de nuestro querido Uruguay que hoy quiero dedicar al Sunca: “Hoy se dio vuelta la taba / los que hundieron la nación / ahora son oposición / y administran la moral / mucho habrá que madrugar / pa apuntalar esta historia / paciencia y buena memoria / cosas que habrá que tener / pa no volver a correr/ tras la misma “zanagoria”.

Salú compañeros, y feliz aniversario.

Muchas gracias, señor presidente.

SEÑOR IRABUENA.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Muchas gracias por sus palabras, señor edil.

Tiene la palabra el señor edil Fernando Irabuena.

SEÑOR IRABUENA.- Muchas gracias, señor presidente.

Buenas noches a todos los ediles. Buenas noches a todos los presentes.

Hoy me toca estar de este lado y estar reconociendo a un sindicato compañero, a un sindicato amigo.

Podemos hablar desde la construcción del Sunca, la capacidad que tienen los trabajadores, porque la construcción del Sunca no parte de la idea de algunos sino que partió de la discusión, del debate de cientos de miles de trabajadores en cientos de asambleas que se hicieron durante mucho tiempo. Y esto habla de la capacidad que tenemos los trabajadores de discutir las cosas entre nosotros y poder llegar a acuerdos que nos permitan proyectarnos en el futuro. Lo estoy hablando de esta forma porque soy un trabajador más.

Estos compañeros no solo tuvieron la capacidad en construir este sindicato, sino que tienen la capacidad de seguir manteniéndolo en el tiempo.

Construir un sindicato y proyectarlo en el futuro habla de la convicción que tiene cada uno del lugar que le toca. De esta unidad que ellos han construido le ha permitido sobrevivir en el tiempo, le ha permitido sobrevivir tiempos negros, oscuros que ha pasado nuestro país, donde muchos de ellos fueron torturados, algunos se tuvieron que ir, otros –como dijo el edil que me antecedió- lamentablemente perdieron la vida. Pero también a estos compañeros le usurparon su central para utilizarla como centro de tortura clandestina. Y la capacidad que tuvieron ellos en volver a reconvertir esa central en un centro no solamente de capacitación para los trabajadores, sino un centro activo para poder dar la pelea a este sistema capitalista neoliberal donde las empresas tratan de explotar a los obreros y a los trabajadores.

Este sindicato ha sabido educar a cada uno de sus militantes y ha sabido construir entre cada uno de sus militantes el futuro, en una proyección hacia el futuro para poder seguir dando esta pelea que siguen dando hoy en día y la van a seguir dando en el futuro.

Quiero destacar una cosa, hablar de un movimiento sindical y no tener en cuenta al Sunca o no pensar en el Sunca para mí no es un movimiento sindical, ¿por qué? Porque tengo que destacar el compromiso de cada uno de sus militantes, y la historia del Sunca es parte de la historia de nuestro movimiento sindical. Y el valor que nos transmiten cada uno de sus militantes para nosotros no es solamente reconfortante sino también educativo, porque los compañeros del Sunca lo hacen convencidos de que esa militancia, ese trabajo que realizan día a día, es para construir una sociedad mejor, una sociedad más justa, más solidaria, donde no haya explotadores y no haya explotados. Ese compromiso nos pone a nosotros también, a muchos de nosotros, nos comprometen también. Porque verlos con el esfuerzo, con las ganas y con la voluntad que lo hacen nos contagian, nos dan ganas de seguir militando, porque son batalladores de la vida. Y eso habla de la calidad humana de cada militante del Sunca. Compañeros

–permítanme decirles compañeros-, eso es lo esencial para cada uno de nosotros los trabajadores.

Y ¿por qué habló de la calidad humana? Porque estos compañeros practican la solidaridad, no la pregonan, la llevan adelante en cualquier circunstancia, lo he visto en cualquier lugar; allá, donde alguna familia sufrió algún siniestro, poniendo ladrillo, ladrillo a ladrillo para levantar esa vivienda; donde alguna familia en situación muy precaria necesita de una mano o donde una escuela precisa de una mano, los compañeros del Sunca están ahí. Donde, lamentablemente, en este paisito hemos sufrido catástrofes, los últimos tornados, los compañeros del Sunca enviaron ómnibus y ómnibus de gente, compañeros de todos lados, dispuestos a dormir donde sea, a comer lo que sea, pero a entregar lo que tienen: el esfuerzo, el sudor, el compromiso y la solidaridad.

Entonces, todo esto nos hace reflexionar de una forma que, la solidaridad no se pregona, la solidaridad se practica.

Y podemos encontrar por allá, algunas veces, empresas multinacionales que dicen “yo soy solidario, cuando dono algo”, pero lo hace a través de descuentos impositivos; entonces, no son solidarias, lo único que están haciendo es vender su producto, venderlo de esa forma. Los compañeros del Sunca no venden su producto, los compañeros del Sunca practican lo que ellos saben hacer: trabajar. Son trabajadores, obreros, pero obreros de la construcción de este país. Y créanme, que es mucho más importante la calidad humana en ese militante que todas las donaciones que puedan hacer las grandes multinacionales.

Este sindicato es un motor para el movimiento sindical, motor que nos impulsa a todos; y en ese impulso mucha veces nos arrastra a unos cuantos, consiguiendo beneficios no solamente para ellos, porque quién puede decirme lo contrario de la Ley de Responsabilidad Penal, que ha beneficiado no solamente a los trabajadores del Sunca sino a todos los trabajadores que andamos en la calle, que montamos alguna escalera, o andamos en ramas afines a la construcción. Hoy en día podemos decir: los elementos de seguridad aparecieron, las normativas de seguridad aparecieron, quiere decir que estaban, no las querían implementar porque tenía un costo económico; y estos compañeros del Sunca saben bien y entienden bien que una vida no tiene valor económico, no tiene precio, sin embargo, las empresas, las constructoras, las multinacionales de la construcción jugaban con la vida de los obreros.

No me queda más nada que agradecerles porque esto también me benefició a mí y a mis compañeros. Y es una lucha que ganó este sindicato, no se la regaló nadie, la peleó y la pelearon muchos compañeros del Sunca y nosotros fuimos atrás de ellos. Pero eso es tener visión de futuro, eso es tener calidad humana, eso es ser solidario porque no pelean solo para beneficio de ellos sino para el beneficio de toda esta sociedad.

Muchas gracias compañeros.

SEÑOR BURUTARÁN.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Gracias a usted, señor edil, por sus palabras.

Tiene la palabra el señor edil Martín Burutarán.

SEÑOR BURUTARÁN.- Buenas noches, señor presidente.

En nombre de la bancada del Partido Nacional desde esta banca quiero homenajear a los trabajadores de la construcción en los 60 años de su organización.

Hago énfasis en que los homenajeados son los trabajadores que mantienen firme su sindicato. Un sindicato: es una asociación integrada por trabajadores en defensa y promoción de sus intereses laborales, frente al empleador con el que está en relación contractual. Es por eso que rechazo los discursos en que ponen al sindicato enfrente de las empresas, cuando sindicato y empresa tienen que cinchar para el mismo lado.

El concepto de sindicato permite identificar a una organización de gente trabajadora que se desarrolla para defender sus intereses financieros, profesionales y sociales vinculados a las tareas que llevan a cabo quienes la componen.

Creo que la herramienta sindicato es muy importante, es la herramienta para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores. Por definición, los sindicatos tienen que ser apolíticos, como lo dice el Estatuto del PIT-CNT en su artículo 2° literal c: Para cumplir su cometido específico en la CNT funcionará asegurando en todo momento la más amplia democracia sindical para todos sus integrantes. Su independencia frente al Estado, los patrones, los partidos políticos y las sectas religiosas, filosóficas, etc.

Desde nuestro partido seremos siempre defensores de esa premisa, porque como decía Wilson “en un sindicato no se entra ni de blanco ni de colorado ni de frenteamplista, al sindicato se entra de trabajador”.

Es válido decir también que muchas veces discrepamos con el accionar de la dirigencia del Sunca y del PIT-CNT a nivel nacional respecto a varios temas, por ejemplo: la defensa que realiza la Central al gobierno autoritario de Maduro en Venezuela, entre otros temas. No obstante, reivindicamos la herramienta sindical como un punto básico y necesario de la defensa de los trabajadores de nuestro país, como dije antes es “la herramienta” el sindicato. Por eso hoy no priorizamos diferencias, y adherimos a este reconocimiento con nuestra premisa de siempre: de buscar la unión de todos los uruguayos por encima de las diferencias.

Felicitamos al Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos, y les deseamos muchos años más de compromiso social, de crecimiento y de todos con todos.

Muchas gracias, señor presidente.

SEÑOR DUARTE.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Gracias a usted, señor edil, por sus palabras.

Tiene la palabra el señor edil Gabriel Duarte.

SEÑOR DUARTE.- Muchas gracias, señor presidente.

Señores miembros del Sindicato Único de la Construcción y Ramas Afines, señor Secretario General de la Intendencia de Salto, compañera representante nacional, Manuela Mutti. La verdad que es un gusto para todos nosotros estar en la noche de hoy celebrando esta conmemoración.

La verdad es que los compañeros que hicieron uso de la palabra en nombre del Frente Amplio hicieron un relato muy completo sobre los antecedentes históricos más notorios que ha tenido esta organización sindical tan importante a lo largo de nuestra historia.

Para que esto no solamente sea un acto de conmemoración, quizás sea bueno además de ello, realizar algunas reflexiones, que en definitiva es lo que permanece o lo que queda cuando estamos hablando de este tipo de organizaciones que son a su vez terribles herramientas sociales que forman parte de un estado democrático de derecho.

Una organización sindical que cumple sesenta años en un país que todavía no ha cumplido los doscientos años de independencia, implica el reconocimiento de una enorme trayectoria y esa organización sindical creo que además se ha adherido en su trayecto a una de las consignas más importantes del movimiento sindical uruguayo que además lo caracteriza entre los movimientos sindicales de América y del mundo, que es la unidad del movimiento sindical, tener una central única de trabajadores.

Creo que en primer lugar en este acto de conmemoración hay que destacar la importancia que ha tenido el Sunca en el mantenimiento de la unidad sindical, que es un elemento absolutamente imprescindible para poder materializar las conquistas de los trabajadores. Eso es un patrimonio de toda la República. Es un patrimonio de toda la República porque reposa en esa central la responsabilidad de velar permanentemente por el interés de la clase trabajadora. Creo que no puede dejar de destacarse la contribución que el sindicato de la construcción ha tenido en ese aspecto.

Además creo que hay, de alguna manera, que revertir algunos mensajes que subyacen sobre la prensa dominante que han hecho creer a la sociedad en su conjunto que la herramienta sindical es sinónimo del conflicto, del enfrentamiento y cuestiones por el estilo. En la relación de trabajo el conflicto siempre es una cuestión subyacente. Pero creo que, en realidad, lo que no se ha mencionado es que la herramienta sindical y la negociación colectiva son más un instrumento de la paz social que un instrumento del conflicto. Porque la negociación colectiva es justamente eso, es la autocomposición del conflicto natural que existe entre las fuerzas de trabajo y las fuerzas de capital.

Entonces me parece importante destacar la conducta que ha tenido el sindicato de la construcción en la defensa de esa vital herramienta. La negociación colectiva justamente es lo que hace posible que las diferencias en las condiciones de negociación entre capital y trabajo se restrinjan, se achiquen. Sobre esa negociación colectiva el Sunca ha sido un ejemplo para el conjunto del movimiento de los trabajadores y para el país. No ha tenido preconceptos en la negociación colectiva, ha negociado con el capital privado, con el capital trasnacional y siempre ha logrado en esa negociación mejores condiciones para sus trabajadores.

Esa negociación colectiva, además, es abordada desde la movilización naturalmente, que es la manera que tienen los trabajadores de llegar a plantear sus reivindicaciones, no hay negociación colectiva sin una movilización que de alguna forma sea una demostración de fuerza. Pero movilización no es sinónimo en absoluto ni de conflicto ni de enfrentamiento, simplemente es una herramienta que la democracia da en un estado de derecho. Creo que el Sunca de alguna forma ha impreso en todos estos años de su desempeño, en más de medio siglo, una lección para el conjunto del movimiento sindical.

Creo además, que se ha manifestado, y también a veces forma parte del discurso dominante, que las reivindicaciones de la negociación colectiva son únicamente mejoras salariales. Y no puede desconocerse que dentro de una plataforma de reivindicación el aspecto salarial no es quizás el preponderante, pero también el Sunca ha demostrado al conjunto de la nación que no solamente se negocian salarios sino que además se negocian condiciones de trabajo, y que no solamente se negocian condiciones de trabajo sino que se negocian condiciones sociales y culturales que le permiten a los trabajadores de la construcción tener un mejor sueldo pero también le permiten que sus hijos tengan los útiles para desarrollar y ejercer el derecho a la educación y que tengan la posibilidad de desarrollarse culturalmente para tener la posibilidad de ser en el futuro mejores ciudadanos.

Por lo tanto, creo que el Sunca en la negociación y en su plataforma de reivindicación siempre también ha demostrado la madurez y la ambición no solamente por las cuestiones de carácter remunerativo sino que por las condiciones de trabajo que de alguna forma es lo que mejora la realización del trabajador como ser humano.

En reuniones que hemos tenido con los abogados del PIT-CNT o estábamos asesorando al sindicato y cuando nos encontrábamos con el doctor Casalás, que en aquel momento asesoraba al Sunca y nos reuníamos con él, siempre tenía una novedad, un aporte nuevo para hacer y eso justamente era producto de tener una noción y una visión de futuro sobre las relaciones de trabajo.

También muchas veces el discurso dominante quiere hacernos creer que las organizaciones sindicales muchas veces son poco menos que organizaciones de autodesignados con dudosa legitimidad o a veces el discurso dominante nos quiere hacer creer que las organizaciones sindicales son unos pocos y yo creo que el Sunca en este aspecto también ha propiciado una enorme lección hacia el conjunto del movimiento sindical y hacia todo el Uruguay. Es una organización cuyos dirigentes tienen una altísima legitimidad que elijen sus representantes en elecciones directas, donde han llegado a participar más de treinta mil trabajadores. Y a veces tienen más legitimidad esos dirigentes sindicales que los dirigentes políticos que los critican. Porque tienen proyectado o tienen de respaldo una base social que se manifiesta legítima y democráticamente y posibilita además que esa herramienta de lucha se consolide.

Creo que también, ya lo han dicho los compañeros Fernando y Gustavo, no le fue ajeno al movimiento sindical ni al Sunca el funcionamiento de nuestro orden institucional, y eso también es un patrimonio que el movimiento sindical del Uruguay le ha dado a la Nación. Acá la dictadura militar fue recibida con una huelga general. Fue recibida con una huelga general que, de alguna forma, hacía ver que los trabajadores organizados no estaban dispuestos a permitir que viniera una dictadura a interrumpir el orden institucional, y eso es muy importante. No existen otros ejemplos, en el mundo, de organizaciones sindicales que hayan recibido así a un golpe autoritario. Y el Sunca también en esa tarea aportó su inteligencia, su capacidad de movilización y aportó naturalmente, como tantos otros sindicatos, sus compañeros que fueron muertos, exiliados, desaparecidos y apresados.

Y esa lucha por la libertad y por la democracia también se reflejó en otras oportunidades además de la huelga general, en el plebiscito de 1980, en la convocatoria al Obelisco en 1983, donde el Sunca colaboró decididamente con su movilización la concreción de esos hitos que, de alguna forma, hicieron posible que recuperáramos la democracia.

Por eso, señor presidente, quiero manifestar que me siento, como ciudadano uruguayo, absolutamente orgulloso de nuestro movimiento sindical, absolutamente orgulloso también de sus dirigentes, con los que podremos tener coincidencias o discrepancias. No creo, en absoluto, que el PIT-CNT sea el brazo sindical de un partido político ni que mi partido político sea el brazo sindical de una organización; tienen su independencia y, en este proceso de elaboración de rendición de cuentas, le han hecho al gobierno la movilización que ellos entienden adecuada para defender los mejores intereses. No veo la connivencia pero, es cierto, que el movimiento sindical a veces se encuentra en consonancia con las corrientes que más han propiciado en la defensa de los trabajadores, y eso también es natural, no le tiene que llamar la atención a nadie. Quizás algunos tendrían que estar no preocupados de por qué la central sindical tiene tanta coincidencia con otros partidos, deberían estar preocupados de por qué tienen tanta disidencia con el propio. Porque también eso es un síntoma de lejanía o de cercanía con esos movimientos que tratan o que reflejan el sentir de los intereses de la sociedad.

Y además estoy orgulloso de los dirigentes sindicales porque los dirigentes sindicales del Uruguay no son esos personajes ostentosos que lamentablemente, a veces, vemos en otros países, sino que los dirigentes sindicales de nuestro Uruguay se confunden con el resto de los trabajadores, andan mezclados entre ellos. Y eso da las garantías necesarias de que están entre pares.

Y antes de terminar, quiero recordar a un gran compañero, que fue militante del Sunca y que tuvimos un tiempo de identidad política sectorial, que fue el Comadreja Gómez; y en él, en el recuerdo de ese compañero que físicamente ya no está entre nosotros pero que seguramente debe estar en algún sitio cercano, que me hubiera criticado todo lo que dije, de punta a punta, terminada la intervención, y en ese recuerdo, hacer mi reconocimiento y el agradecimiento que los compañeros del Sunca en esta oportunidad se merecen.

Muchas gracias.

SEÑORA MÁRQUEZ.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Gracias a usted, señor edil, por sus palabras.

Tiene la palabra la señora edila María de los Ángeles Márquez.

SEÑORA MÁRQUEZ.- Muchas gracias, señor presidente.

Hoy, la voz no nos va a permitir hablar mucho para alegría de algunos, pero algunas cosas vamos a decir. Vamos a cambiar totalmente el eje de los discursos que venimos escuchando. Porque prefiero quedarme con las cosas que comparto y que coincido y con la libertad de pensamiento que corresponde de los compañeros que me han antecedido en el uso de la palabra y no quedarme con las cosas que discrepo. Así que voy a contar una anécdota que he tenido con gente del Sunca, que me ha hecho muy feliz, que para algunos no es gran cosa pero que para otros les ha cambiado la vida.

Hace varios meses ya, en un programa radial, pedíamos por favor si había alguna persona que pudiera colaborar con la institución de equinoterapia Unidos, que es una institución que atiende a más de sesenta niños con capacidades diferentes y que les ha cambiado la vida esta institución. Institución que ha tenido premios nacionales, internacionales, que se ha reconocido a nivel mundial porque ha ganado realmente el respeto a nivel mundial. Porque hay niños que han vuelto a hablar, hay niños que se han comunicado con sus familiares luego de tener un autismo realmente de un grado muy alto; niños que han vuelto a caminar, personas que se han mejorado de muchos males y otras que están en su proceso. Atiende sesenta niños porque no puede atender más, hay lista de espera para eso, porque no hay más caballos, porque no hay más espacio. Y porque en estos quince años que funcionó la asociación Unidos, no tenían un baño. Quince años que funcionó la asociación Unidos y no tenían un baño.

Entonces CTM hizo la donación de todos los materiales y no tenían dónde poner los materiales. Y allí el Ejército les prestó una sala para que guarden los materiales. Y allí su presidenta, Susana Gruning, una persona increíble para el que la conoce, una persona que deja toda su vida en el tema de equinoterapia, solicitó a la intendencia que una cuadrilla les construyera el baño. Durante dos años lo solicitó, señor secretario, en dos años le fue negado. En un programa radial pedimos por favor si alguien nos podía dar una mano con este tema porque hay niños con silla de ruedas que tenían que hacer doscientos metros (dos cuadras) para ir a un baño donde entrara la silla de ruedas.

En ese mismo momento llamó un señor llamado Perdomo, Perdomo del Sunca. Yo no lo conocía. Supongo que me conocería él a mí por ser tan revoltosa y andar por todos lados siempre quejándome de estas cosas. Y a él no le importó que yo fuera edila del Partido Colorado, no le importó nada de eso. En el momento en que solicitamos en la radio, nos dijo que se iban a hacer cargo de la construcción del baño especial para equinoterapia. Que lo iba a hacer la cuadrilla solidaria del Sunca, que tenían un grupo solidario que hacía esas cosas. Y nosotros no podíamos creerlo porque ese tipo de soluciones a veces demoran tanto en venir y ya hacía dos años que se venía luchando.

Y en esa misma semana, Perdomo con dos compañeros más fueron al lugar de equinoterapia, fueron allí a Deportivo Artigas, relevaron el territorio, tomaron las medidas, se trajeron los materiales, se empezó a hacer el baño. Y en pocas semanas inauguramos junto a ellos un baño de primera categoría, con todo lo que necesitan estos gurises con capacidades diferentes. Es un lujo el baño; es un lujo ver trabajar gente a quienes no les importó que la edila fuera del partido colorado, no les importó nada. Les importó que estos gurises necesitaban un baño especial en el centro de equinoterapia, y no hacer doscientos metros para poder hacer sus necesidades. Algo tan básico, ¿no?, algo tan simple.

Entonces, yo soy una agradecida que justo ese día este señor Perdomo estaba escuchando el programa y se le ocurre llamar en vivo, y todo fue en vivo, y se le ocurre ponerse a las órdenes, y después me entero que no era porque no tenían otra cosa que hacer, en lista de espera, esa cuadrilla solidaria, tenía cientos de pedidos, había un montón de cosas para hacer antes, o sea que eligieron hacer ese baño especial de equinoterapia. Ellos lo eligieron, le dieron la prioridad y yo lo valoro y lo voy a valorar toda la vida. Y cada tanto íbamos a ver cómo iban trabajando y cómo iba avanzando, y la alegría de esos gurises y de los padres al ver cómo eso iba avanzando, es impagable. Son de esas cosas lindas que tiene la política que no se paga con nada.

Hoy eso es una realidad, equinoterapia, el Centro Unidos N.° 15 del país tiene de los mejores baños especiales para esos gurises, para esos sesenta niños que van casi todos los días a hacer terapia con ese noble animal que es el caballo, si habrá noble animal como el caballo, y fue gracias a la cuadrilla solidaria del Sunca, por eso soy una agradecida, por eso los valoro tanto, y por eso no quería dejar pasar este momento de decirlo, porque a ellos no les importó que fue un edil del Partido Colorado, y yo a eso lo voy a valorar siempre.

Yo hace trece años que vivo con un peludo de la construcción, mi marido, el padre de mis hijos. Yo sé el peso que traen sus zapatos todos los días con la mezcla, o sea que lo valoré desde afuera cuando los conocí a ustedes, y lo valoro desde adentro desde hace trece años, sé lo que es un peludo de la construcción. Sé el calor que pasan en verano y sé lo mal que pasan en invierno.

No me quiero detener en ideologías, en filosofías y discursos rimbombantes, de dictadura, me quedo con las cosas buenas. Me quedo con esta gente que no le importó que una colorada pidiera algo para gente que necesitaba, que lo hicieron de la mejor manera, que allá está para muestra todos y para prueba, para el que quiera verlo, y sí me quedo, y la frase que voy a compartir con el edil Bentos Pereira, es que la solidaridad se practica, es cierto, no se habla; entonces, hablemos menos, hagamos más y seguramente mucho más gente como estos gurises de equinoterapia van a tener las cosas que tienen que tener.

Así que los felicito por los sesenta años, soy una agradecida con ustedes, saben que cuentan con nosotros para lo que precisen, y ojalá que muchas más de estas cosas se concreten.

Buenas noches, y muchas gracias, señor presidente.

SEÑOR BEASLEY.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Muchas gracias por sus palabras.

Tiene la palabra el señor edil Carlos Beasley.

SEÑOR BEASLEY.- Gracias, señor presidente.

Sesenta años no son pocos, algunos capaz que los habrán podido contar, otros muchos nos falta bastante todavía. Y es un placer y un orgullo compartir hoy esta sesión de reconocimiento y homenaje.

A nadie es ajeno la lucha sindical del Sunca, como a nadie es ajena la solidaridad social para adentro de su asociación como para afuera. A nadie es ajeno el lugar de resistencia que han ocupado ante los avances de la oligarquía, aunque a algunos no les guste este tipo de discursos. Porque tampoco nadie es ajeno que han sido un ladrillo más en la pared del desarrollo de nuestro país. Y eso se hace no solo con cosas que pasan porque pasan, porque las cosas no solo pasan, las cosas hay que hacer que pasen, y un sindicato con conciencia de clase, con lucha de clase y con solidaridad, hace que las cosas pasen para todos, o al menos esa es la lucha y el intento. Los trabajadores organizados hacemos que las cosas pasen porque sino las cosas les pasan a unos pocos.

Yo no voy a hacer historia ni a recordar hechos cronológicos porque en sala ya lo hicieron, no voy a contar anécdotas porque anécdotas con la construcción seguramente todos tenemos en nuestra vida. No voy a contar las cosas que todos conocemos. Lo que sí quiero resaltar es un valor fundamental y que ha sido pilar en esta organización sindical del Sunca, que es la solidaridad. Los trabajadores de la construcción organizados en su sindicato han sido solidarios entre sus miembros, para adentro, como lo decía recién, organizando un sindicato grande y fuerte que defiende, protege y promueve una mejor calidad de vida para los suyos. Pero también es solidario con los otros sindicatos y se pliega a las movilizaciones y a la lucha para hacer que las cosas pasen no solo para ellos sino también para los demás.

Y aunque muchos de esos miembros no hayan pasado siquiera por el secundario, bachillerato y mucho menos por la universidad, también son solidarios con los estudiantes en lucha cuando plantan bandera en sus centros de estudios, en los bachilleratos o en las facultades. Y algunas de esas camisas rojas son las que se ven habitualmente en estos lugares de movilización, y no habiendo pasado por esos centros de estudios plantan bandera junto a los estudiantes defendiendo sus derechos. Pero ahí no queda la solidaridad, porque también con las organizaciones sociales, como recién decían en esta anécdota, se muestran ante el llamado de cualquier organización social que los convoque a colaborar, en la lucha, en la movilización o aportando mano solidaria para la construcción.

Y por último, quiero reconocer también la solidaridad con el pueblo todo, porque no preguntan de donde son, cuánto trabajo hay o quién lo va a dirigir, pero cuando hay un desastre natural, cuando hay un problema grave, donde puedan poner una mano solidaria ahí es donde marchan las brigadas solidarias, como decían hace un rato aquí en sala, a veces decenas o cientos de ómnibus o arriba de camiones con material para ponerle el hombro al país y para ayudar a levantarlo.

Pero señor presidente, a muchos no les gusta que uno mezcle la política con lo sindical o que uno haga discursos acaso desde lo ideológico, pero la lucha sindical está preñada de ideología, está llena, vuelca ideología, y claro, quienes no la comparten, a veces se sienten molestos con los discursos.

Hay un par de cuestiones que no se pueden soslayar cuando hacemos un homenaje a un sindicato y mucho menos a un sindicato fuerte como el Sunca, aguerrido, de lucha. Está bien que hagamos hoy este homenaje, que hagamos discursos en un sentido o en otro, defendiendo a los trabajadores o atacándolos en sus dirigentes defendiendo solamente a los trabajadores que no se organizan y que son los que le ponen el hombro al país porque son los que en verdad trabajan, porque eso también es un discurso ideológico.

Está bien que reconozcamos la lucha y la organización, pero, señor presidente, el homenaje se hace en otros ámbitos, se hace en lo privado y en lo particular, cuando vamos a contratar a un peludo de la construcción a una empresa, y sobre todo cuando vamos a contratar a un laburante independiente de la construcción para trabajar en nuestra casa y regateamos hasta límites que hasta a nosotros nos daría vergüenza si nos ofrecen pagarnos esos salarios, ahí, en nuestro territorio, en nuestra casa es donde empieza la lucha, la de cada uno de nosotros, porque es muy fácil ser solidario desde los micrófonos, pero ser solidario es cuando ponemos lo que nosotros tenemos, lo que cada uno tiene para aportar.

Y también se hace desde lo legislativo, porque así como los dirigentes sindicales son representantes de una masa de trabajadores, quienes estamos en lugares legislativos departamentales y nacionales, tenemos que aportar produciendo proyectos de ley que defiendan los derechos de todos los trabajadores y apoyando los proyectos que otros presentan, porque ahí también se demuestra solidaridad. Porque si hoy decimos algo en un discurso en esta junta departamental pero cuando nos toca levantar la mano, y no sé si a usted le suena, señor presidente: flexibilización laboral, allá por el siglo pasado, que muchos la sufrimos; congelamiento de salarios, que no sé si le suena mucho más acá en el tiempo, Ley de Responsabilidad Empresarial, y otras leyes laborales que se han logrado con manos que se han levantado y sin contar muchas manos que no se han levantado.

Y también se hace desde el ejecutivo, señor presidente, porque cuando nos toca estar en lugares ejecutivos no solo tenemos que proponer sino también tenemos que promulgar, porque hay leyes que se votan y cuando llegan a los lugares ejecutivos se vetan. En el ejecutivo tenemos la responsabilidad también de defender a los trabajadores. Porque solo los que trabajamos sabemos lo que pasa un trabajador cuando en esa relación de desigualdad de fuerzas va a negociar casi que con las manos atadas. Y se defiende desde el ejecutivo también divulgando e informando correctamente a los trabajadores acerca de los derechos que le asisten, y bogando porque estos derechos se cumplan, y exigiendo hasta el cansancio, desde todos los lugares, que estos derechos sean respetados y se cumplan. Quienes así no lo hicieren, señor presidente, están hablando en vano, porque las cosas buenas no pasan solas, a las cosas buenas hay que hacerlas que pasen; y para hacer que pasen cosas buenas hay que laburar, hay que trabajar y hay que trabajar en forma organizada. Porque si nos molestan las movilizaciones, nos molestan las reivindicaciones sindicales, porque si desde nuestro lugar político nos molesta que la gente se levante con banderas de trabajo y de lucha de clases, seguramente los discursos han sido vanos.

Un homenaje a un sindicato no puede ser solamente un escrito lleno de flores, un homenaje a un sindicato es una declaración de lucha, es plantar bandera y, señores, en la desigualdad de la relación de trabajo el plantar bandera, el movilizarse es la única herramienta que tenemos los trabajadores para hacernos ver, para hacernos sentir y para hacernos valer.

¡Salud compañeros trabajadores de la construcción y afines! ¡Salud compañeros trabajadores! ¡Salud a los solidarios –como decía hoy- como principal valor de la organización sindical! ¡Salud a ustedes y salud a todos los trabajadores!

Gracias.

SEÑOR GARCÍA.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Gracias a usted señor edil, por sus palabras.

Tiene la palabra el señor edil Enzo García.

SEÑOR GARCÍA.- Gracias, señor presidente. Buenas noches señores ediles, autoridades presentes y público en general.

Voy a ser breve en lo que voy a decir; creo que los compañeros de todos los sectores y de todos los partidos han sido bastante claros.

Destacar sí que el tema de este sindicato me toca muy de cerca, porque una persona, a quien quiero mucho, es un fiel y leal militante, que hoy por motivos de trabajo no puede estar, que es mi cuñado, y cada vez que nos juntamos se hacen cortas las horas contándome sobre muchísimas reivindicaciones que están en lucha, de proyectos, de proyecciones.

Un ejemplo a destacar de este sindicato es la descentralización, que nace si bien en Montevideo, cómo se va nucleando y se van anexando los diferentes sindicatos en el interior del departamento, nucleándose y fortaleciéndose. Como bien lo dijo un compañero edil, es el sindicato más fuerte del país pero también uno de los más sólidos en cuanto a su orgánica e infraestructura a nivel regional.

Estas son palabras exactas de mi cuñado, cuentan los viejos, –dice- “esto tenés que decirlo, destacarlo”, que en plena dictadura el personaje, la identidad de Agustín Pedroza, a quien lo nombran como un hombre de gran valor, quien junto a sus compañeros debían ocultarse permanentemente para no ser víctimas y ser atrapados por la dictadura, y donde lo más contradictorio: el delito de ellos era juntarse a debatir, a cuestionar todo eso que era en contra a sus principios ideológicos.

Lo que he podido visualizar, y lo han destacado muy bien en este seno del plenario, son las ganas, la solidaridad, las ganas de ayudar a los otros. Pude verlo de cerca con mis sobrinos, con amigos de ellos que tienen padres que son militantes del Sunca, que siempre cuentan con su ropa, tienen el dentista, tienen los útiles escolares, son un montón de cuestiones que muchas veces están tan naturalizadas que se tienden a no reconocer, a no valorar, y eso me parece que es muy valorable. También en colaborar en los tiempos de necesidad, lo he presenciado, que no tenían para pagar alguna cuestión de apuro, necesitaban para la luz, para algo, algún gasto y sabían dónde recurrir y siempre le brindaban la ayuda. Y ahí entendí por qué la entrega, y eso que a veces piensan, ese fanatismo, esas ganas, ese empuje, ese énfasis en militar permanentemente, en viajar a Montevideo, en llevar a mi sobrino; se entiende, es posible comprender.

También me hablaba, y se ha expresado muy bien en este recinto, los cambios que se han generado desde este movimiento sindical: la bolsa de portland de cincuenta a veinticinco; las horas de lluvia; los reclamos salariales; el equipo adecuado para trabajar, desde los guantes, los zapatos, el casco, los lentes, el cinturón, que fueron conquistas que no son de un día para el otro sino que se fueron gestando y fue parte de un proceso, de una lucha; la ley de responsabilidad empresarial; investigaciones que hace que son pocas las instituciones y más precisamente sindicato que cuentan con una infraestructura que realizan investigaciones en materia de educación, en materia de indicadores sociales, educativos, y eso también es fundamental destacarlo; ni hablar de las obras sociales también, como bien lo destacaban. Resaltar la lucha continua mediante los valores cooperativos, la unidad, el compañerismo que se materializa, como bien lo dijeron, en hechos, y eso es fundamental en esta instancia legislativa, donde está permanentemente ese ideal de búsqueda de justicia, de justicia social.

Si bien es sabido que vivimos en una civilización occidental, capitalista, cristiana, donde es bastante contradictorio, es como una licuadora, tenemos por un lado la moral cristiana que habla de la solidaridad, de la justicia, de hacer el bien al prójimo, y por otro lado metemos en esa misma licuadora, y aún así es funcional al sistema porque creo que todos tomamos de esa licuadora el producto, el individualismo, el egoísmo, esa competencia desenfrenada, y lo bueno de estas instituciones, de estas organizaciones, es visualizar esos elementos, esas cosas buenas del ser humano, de esta moral, una moral cristiana que no implica creer en dios, congregarse litúrgicamente o que es tesista, sino que son parte de nuestra tradición y costumbres que muchas veces no se leen en la práctica.

La militancia social principalmente con la unidad que lleva el haber frecuentado desde la universidad, desde el gremio precisamente, siempre que hemos solicitado la ayuda, siempre han respondido.

Hay un economista indio, Amartya Sen, que él hace estudios muy precisos con cuestiones de la economía y justamente visualiza que el mundo está dotado de los recursos naturales para que nadie padezca hambre, desigualdad. Sin embargo, la realidad es totalmente contradictoria, producto justamente de estas desigualdades y contradicciones que nosotros naturalmente convivimos y no nos ponemos a detener a pensar de por qué pasa esto.

Con coincidencias y con discrepancias en algunas cuestiones, esperemos que continúen siendo este sindicato un sindicato que perdure en el tiempo, que sean sesenta años y más, y continúe llevando las reivindicaciones de las luchas sociales.

Muchas gracias.

SEÑOR SILEA.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Gracias a usted, señor edil.

Antes de continuar quiero agradecer la presencia del presidente del PIT-CNT en Salto, Carlos Cattani, que nos está acompañando desde las barras. También al último invitado que llegó, Hugo Coronel, que llegó tarde, bienvenido.

Tiene la palabra el señor edil Mauricio Silea.

SEÑOR SILEA.- Muchas gracias, señor presidente.

Buenas noches a todos los ediles, a todos los dirigentes nacionales, departamentales, al secretario general, a la señora diputada.

No podía dejar de saludar a este sindicato al cual pertenezco, soy uno de los tantos asociados. Sindicato, uno de los más importantes sino el más importante de todo el país. Pero -como decía mi compañera- yo me quedo con las cosas importantes y los logros que se llevan desde este sindicato trabajando para los trabajadores. Como decía otro edil: para mejorar la calidad de vida de todos los trabajadores, que son los asociados, los que están siempre aportando para el sindicato.

Me quedo con todos esos beneficios que se han logrado, porque hace veinticinco años que trabajo en la construcción y de diez a quince años atrás se ha visto un incremento, una mejora sustancial en lo que es el sindicato de la construcción y se ven los beneficios. Voy a nombrar algunos, pero seguramente cuando hable, van a aparecer más que se me escaparán a mí: la ley de la responsabilidad penal, una de las cosas importantes que se ha logrado como gremio; los días de lluvia; el alimento; la bolsa de cincuenta a veinticinco kilos; los préstamos sociales, que les vienen muy bien a todos los trabajadores de la construcción; los cursos gratuitos, para poder capacitarse; los útiles escolares, para poder tener las mismas oportunidades, como lo decían otros ediles; las atenciones odontológicas; lo más importante: las brigadas solidarias que hacen un gran trabajo. Como decía mi compañera edil: un trabajo social que se ve y que es realmente importante, y es por lo que creo que tienen que existir los sindicatos, por todas esas cosas que se pueden lograr para los trabajadores.

Tengo un montón de discrepancias también, siempre podemos hablarlas, a veces lo hablamos con los dirigentes, con los compañeros, pero tengo todas esas otras cosas buenas que se ven que a diario trabajan para poder mejorar la calidad de vida de cada uno de los trabajadores.

Por todas esas cosas es que quiero felicitarlos por estos sesenta años, y ojalá sea por muchos años más pudiendo lograr muchos más beneficios para todos los trabajadores.

Muchísimas gracias, señor presidente.

SEÑOR PRESIDENTE.- Gracias a usted, señor edil por sus palabras.

Tiene la palabra el señor Secretario General Fabián Bochia.

SEÑOR SECRETARIO GENERAL DE LA INTENDENCIA.- Gracias, señor presidente.

Saludo al cuerpo legislativo, a los dirigentes locales y nacionales, al secretario general, al asesor jurídico, a los funcionarios y a la legisladora nacional.

Nosotros desde la intendencia saludamos al sindicato de la construcción y naturalmente que nos sumamos a las palabras que han destacado a los compañeros trabajadores organizados.

Pero queremos acentuar nuestro concepto en algo que para nosotros es clave y es la idea que se ha generado: que no puede haber inversión que no respete la vida, la salud y la dignidad del trabajador. En eso el Sunca ha sido abanderado. No hay más inversiones en el Uruguay que no tengan en cuenta la vida, la salud y la calidad del trabajador, y es un mensaje que nos ha llegado muy fuerte. Al punto de que hoy hay empresas que presentan como un logro, no solo la productividad, si no, no tener accidentes de trabajo y ese es un mensaje que en las seis décadas bien que lo han sabido llevar adelante, y además expandirlo a toda la clase trabajadora.

Así que haciendo un cierre de estas palabras, porque no vamos a redundar en lo que mucho coincidimos, queremos destacar que este mensaje muy fuerte eleva la condición del trabajador pero también de la nación, no hay país que se desarrolle sobre un trabajador que no ve respetado sus derechos, sus horarios o sus condiciones de trabajo, el desarrollo es inclusión, si no, para qué queremos dinero o inversiones, si van solo para pocos.

Ese mensaje que nos ha llegado mucho queremos compartirlo desde la intendencia y destacarlo: dignidad de trabajo, salud, vida e inversiones que respeten esto, porque de lo contrario no nos sirve para crecer.

Muchas gracias.

SEÑOR PRESIDENTE.- Gracias a usted, señor secretario general.

Tiene la palabra la señora diputada.

SEÑORA MUTTI.- Muchísimas gracias.

Saludo a todos, a los funcionarios, funcionarias, ediles, edilas, a los presentes, a los trabajadores del Sunca que tenemos acá, hoy son varones, pero sabemos que hay compañeras en lugares de responsabilidad.

Y por ahí quiero arrancar, la verdad que es un orgullo estar presente ante uno de los sindicatos que hoy predica con el ejemplo. Predica con el ejemplo teniendo una compañera al frente del secretariado en nombre del Sunca, Laura, y predica con el ejemplo en el discurso, pero también en la práctica. Me acuerdo cuando hace un tiempo salen con una campaña en contra del acoso callejero, cuando salen en una campaña en la cual empiezan a tratar que en las obras se respete a las compañeras, siendo un sindicato en que la mayoría son varones, el valor que le han dado a la equidad de género, la lucha a brazo partido que han tenido en ese sentido, me parece que es algo ejemplar y a rescatar.

Pero aparte de eso, en ese sentido, quería acordarme de un poeta español que decía: Maldigo la poesía del que no toma partido, partido hasta mancharse. Y creo que el Sunca ha tomado partido, y partido hasta mancharse. Pero ha tomado partido por los más humildes, ha tomado partido por los trabajadores, ha tomado partido por la justicia en todas las épocas. Pero también ha tomado partido por los nuevos derechos, por la equidad de género. Ha tomado partido por leyes muy inclusivas y que hoy son vanguardia, como la lucha que están llevando en este momento por la ley para personas con discapacidad, por la ley que los integra en el trabajo, que les genera garantías tanto a los padres y madres como también a estos trabajadores que pretenden incluirse y que es necesario tenerlos incluidos en el trabajo también. Para generar independencia, pero también independencia económica.

Creo que esta lucha que están llevando adelante habla de un marco tan amplio de solidaridad, de compromiso social, de ese espíritu que han sabido sostener a lo largo de la historia. Y por eso es que hoy acá era imposible no estar, después que en el homenaje en el parlamento no pude asistir por razones familiares, y decirles particularmente a algunos de ustedes -con los cuales me he cruzado y me he cruzado en cuestiones solidarias y en cosas de la vida- que les tengo el mayor y más profundo respeto pero no solo como militante, y en mi caso como militante de izquierda, sino como ser humano.

Yo con ustedes me he sabido cruzar en las luchas de los trabajadores del citrus, con alguno de ustedes en el parlamento. Y también desde lo afectivo podemos construir –me parece- un lazo muy importante en la lucha de los trabajadores citrícolas, en la lucha de los trabajadores del arándano, se han metido en la lucha de los trabajadores despedidos en el sindicato de Somicar. En todo lo que ha sido conflicto en este departamento el Sunca ha sabido brindar su mano solidaria y de respaldo a aquellos trabajadores que capaz no tenían tantos músculos, como tenían ustedes. Sí han sido uno de los actores fundamentales –fundamentales- en la organización de nuestro departamento, en la ayuda que nos han brindado para combatir las injusticias y para denunciarlas.

Otro tema es esa brigada maravillosa que tienen. Han sabido mostrar esos buzos rojos en casas de mujeres solas, en casas destruidas por inclemencias del tiempo, en escuelas y liceos. Han sabido mostrar esas remeras rojas en ollas populares. Han sabido mostrar esas remeras rojas de forma intemporal desde que existen como sindicato.

Quiero dejar en mis palabras un homenaje particular a un compañero que era un personaje, pero era tremendamente solidario. Supimos criticarlo a veces, pero también valorarle muchísimas veces sus virtudes; era el Comadreja. Y quienes lo conocimos, supimos que se nos fue capaz en los momentos en que lo precisábamos más adentro del PIT-CNT. Así que, desde mis palabras, dejo acá un abrazo enorme a quienes se emocionan cuando lo nombro, a quienes lo conocieron y a quienes en él recuerdan a un montón de compañeros y compañeras que pelearon por la misma causa. Dejarles acá un abrazo enorme a todos ustedes porque sé que desde la solidaridad que tienen, en la lucha de ustedes abrazan a los compañeros que dejan por el camino, a los compañeros con accidentes de obra que lo viven y lagrimean todos los días en la lucha contra eso. Y que humanamente sé que todos los días son parte de las familias, de los hijos y las hijas que dejan estos compañeros, y que luchan para que eso no suceda más.

Así que ¡arriba el Sunca! ¡Salud, compañeros! La lucha de ustedes no es en vano y se expresa en el agradecimiento eterno que tenemos todos los que, alguna vez, por una causa u otra, nos cruzamos con ustedes.

Gracias.

SEÑOR PRESIDENTE.- Muchas gracias, señora diputada, por sus palabras.

No sé si alguno de los dirigentes del departamento quiere hacer uso de la palabra; si no, el señor Oscar Andrade tiene la palabra.

SEÑOR ANDRADE.- Gracias.

En primer lugar, agradecer este momento, no es poco importante para nosotros que la junta, por unanimidad de todos los partidos, haya decidido hacer un hueco para reconocer a nuestra organización. No necesariamente quiere decir coincidir con cada cosa que hace nuestra organización pero me parece que reivindica una de las mejores tradiciones.

Si uno recorre el homenaje del parlamento cuando la muerte de Herrera o cuando la muerte de Luis Batlle o más acá, de Seregni o del Pepe D’Elía, encuentra en las oratorias verdadera emoción; no solo la lógica emoción de los compañeros de ruta y de ideas y de trincheras del pensamiento sino mucho respeto y emoción de quienes no compartían rutas ni ideas ni pensamiento, pero que reconocían una forma de entenderse, que creo que hay que tratar de trabajar mucho, que es también empatizar con el dolor de la colectividad que había atrás.

Para miles de trabajadores de la construcción o que pasaron por la construcción, el Sunca es una parte de su vida, de su identidad. Recuerdo en un momento complicado del país, no haciendo la cuenta chica, en medio de la crisis del 2002, estábamos trabajando, haciendo la ampliación de una peatonal en Colón y se nos arrimó un vecino que estaba cuidando coches, que no tenía la cédula pero tenía el carné del Sunca en su billetera, a decirme “yo soy del Sunca”. Hacía muchos años que no lograba trabajar en la construcción. Esa construcción de identidad tiene muchas puntas, muchas historias que se cruzan. Mucho antes de la fecha del congreso que nos funda como organización, desde los primeros inmigrantes, que junto con los oficios trajeron las primeras ideas de organización. Instalaron lo que algunos académicos después colocaron como la cuestión social en términos de la carestía. Historias que merecen rescatarse, merecen ser contadas.

Cuando el debate parlamentario de la primera ley de salud laboral, que estableció lo que fue un escándalo muy avanzado para América Latina, la 5032, la primera norma de salud y seguridad, el relato, el debate, más allá de la norma, el debate, los ejemplos que se colocaban en el sentido de la siniestralidad brutal de niños en las obras, de niños de trece y catorce años cayendo de altura y el reclamo de la organización como el elemento al que había que responder, o sea no podían seguir no respondiendo a la lucha de los trabajadores de la construcción, demuestra que esa realidad entre la construcción jurídica, los avances laborales y la acción de los trabajadores a veces es más consciente, a veces más inteligente, a veces menos inteligente, a veces como se puede, como a principios de siglo, casi como se puede, porque era a veces más importante saber quién era el jefe de policía para saber si se podía avanzar o no en materia laboral, la pausa entre los dos períodos del batllismo así lo explican. O al otro año cuando la ley de ocho horas. Parte del debate de la ley de ocho horas era que cerca de la mitad de los trabajadores ya la tenían a la ley de ocho horas, habían conquistado las once, después las diez, después las nueve, después las ocho.

De cómo la acción colectiva pone arriba de la mesa, nos hace ver una realidad que a veces cuesta verla, la acción de los trabajadores de la construcción históricamente ha estado vinculada a unir esos cauces, a dar vuelta viejas consignas, construimos castillos y vivimos en chozas. A interpretar que el saber, hay una parte del saber que se construye en la práctica cotidiana, más allá de que estamos educados a que el saber fuera una especie de abstracción, pero los trabajadores de la construcción tuvieron siempre una larga historia de identidades.

Primer antecedente de la ley de negociación colectiva se construye a mediados del ’37, cuando producto de la alta conflictividad, la 6705 –creo que es la ley- obliga a que cualquier convenio firmado entre el sindicato de la construcción y la liga, en ese entonces era la liga de la construcción la única gremial empresarial, iba a ser obligatorio para todas las empresas, fueran o no afiliadas a la liga, el escándalo se armó. La ley no se respetó. En el ’39 un conflicto bestial que terminó haciendo parir una comisión parlamentaria con fines legislativos que posteriormente construyó una norma que marca para cualquier perspectiva del derecho laboral un antes y un después, que es la convocatoria de los consejos de salarios. Atrás de esto hubo acción sindical.

El problema que después las normas aparecen desprendidas de la acción sindical que la reclamó, aparecen desprendidas, parece que la norma cayera de un lugar distinto que el reclamo de los trabajadores, y nosotros nos enorgullecemos de toda esa historia, del heroísmo, de la dignidad, de la construcción unitaria.

El Sunca es de bastante antes del ’58, pero la fecha del primer congreso fue tomada como fecha de fundación, en momentos complicados. María del Carmen Díaz es asesinada en la huelga Ferrosmalt en el ’55, y los primeros mártires de la industria frigorífica coinciden con la fecha de fundación del gremio de la construcción.

Y el Sunca se funda en medio de la discusión de la ley de seguro de desempleo, y la ley de seguro de desempleo acompañaba a la del ‘58 con la reforma universitaria de los ocho años de acciones de la militancia estudiantil y de los docentes de la universidad por consagrar el cogobierno y la autonomía de la universidad en medio de una norma que en el 50 había intentado recortarla.

Sería bueno que hoy repasáramos en el debate parlamentario la ley de seguro de desempleo, porque del seguro de desempleo se sostenía, quienes se opusieron a la ley de seguro de desempleo durante todo el 58, que lo que hacía era generar vagos y que iba a establecer la lógica de promover parásitos sociales con la asistencia del Estado al desempleo, ahí fue nuestro parto como organización y acá pasaron muchos.

Los rastros de la plataforma del sindicato identifican cuáles… miren, cuando Piria construyó la rambla, guardamos como reliquia la plataforma de los trabajadores de la construcción que como punto uno tiene: no más maltrato físicos, punto uno. El punto dos: agua para tomar. O sea, recuperar los significados sobre qué condiciones se construyeron las organizaciones sindicales, con qué dificultades, cuáles eran las luchas, nunca nuestro sindicato se negó al diálogo, pero no es un tema de retórica.

El primer fondo de viviendas se construyó a mediados de la década del ’60, o sea con las mismas patronales con la que en los consejos de salarios teníamos diferencias acerca de cuál era el nivel salarial, decidieron aportar a un fondo común para ayudar a resolver el tema de la vivienda de los trabajadores, la dictadura nos arrancó, no quedó un peso de ese fondo. Cuando a fines de los ’90 fuimos a buscar lo recaudado del fondo, nos decían que hay una cuenta que dice que hay tanto pero de la plata no había nada, y nos llevó muchos años recuperar un fondo que aportaron y aportamos hoy trabajadores y empresarios de la construcción.

Hay cerca de dieciséis mil viviendas de trabajadores de la construcción que han recibido préstamo del fondo, que la mitad no es reintegrable. Hay compañeros que lo saben porque son de la industria y hay compañeros que no tienen idea; y la sociedad que después ubica a la acción sindical como una acción de corto plazo, de corto vuelo, y que se ahoga en el conflicto cotidiano no coloca a este elemento como un elemento a considerar, es decir, pero dieciséis mil hogares no es poco. Sería una historia larga del gremio de la construcción de acompañar la lucha reivindicativa y programática con el diálogo, es una característica de todos los años del gremio de la construcción.

También hay mucho heroísmo. Miren, Batalla era un albañil de Treinta y Tres, pobre y con tres hijas, y fue asesinado en mayo del ’72, y fue la primera vez que el parlamento uruguayo reconoció que se torturaba, todo el parlamento uruguayo reconoció que se torturaba, hay una historia ahí, no tenemos derecho a olvidarla.

Y el sindicato de la construcción que acompañó a la huelga general que honra al Uruguay contra la dictadura pagó un precio altísimo, pero también somos herederos de ese coraje, porque el primer plebiscito que se le gana a la dictadura se lo gana el movimiento sindical cuando a los pocos meses de instalada la dictadura se intenta reafiliar sindicatos distintos a los sindicatos de la CNT y la inmensa mayoría de los trabajadores se afilia a los sindicatos de la CNT, con su sindicato ilegalizado y sus dirigentes sindicales presos.

El gremio de la construcción había conquistado en el año 70 una ley de aporte unificado que es ejemplo en el mundo, yo conozco a otros gremios de la construcción y todos miran con asombro cómo se logró un sistema para controlar los aportes en la construcción, un sector de actividad que llega a tener un setenta u ochenta por ciento de informalidad en América Latina, y que logró un instrumento para formalizarse.

En el año 74, en el mismo que el arranque del año asesinan al Pino Vega, obrero de la construcción, militante de San José, y con las acciones sindicales prohibidas por la dictadura el Sunca va al paro en junio y va a la huelga en octubre en defensa del aporte unificado.

Me tocó trabajar con algunos de los compañeros que fueron en esa dirección del sindicato que tomó esa decisión como el Negro Galloso, sabían que iban a ir presos, fueron presos, estuvieron diez años presos por hacer un paro. Los locales sindicales nuestros fueron transformados en centros de detención y tortura, y se armó una dirección clandestina para seguir luchando contra la dictadura en esas condiciones insoportables.

A Gelós Bonilla, que era colega de ustedes además de dirigente del Sunca, se le avisó que tenía que irse porque lo estaban persiguiendo y decidió quedarse. El relato de cómo lo asesinan en la tortura es conmovedor, lo dejaron desangrar. Ese mismo año se llevan del Parque Posadas a dos de los dirigentes del sindicato, uno de Tacuarembó y otro de Florida, Cunha y Pitterle, que el parte médico denuncia que mueren por infarto en las sesiones de interrogatorio.

En el 76, Rosales que era el responsable del Sunca en Flores ante el riesgo del Toba, Zelmar y Liberoff en la Argentina, va a la Argentina a tratar de proteger a Liberoff y aparece acribillado una semana antes. Nos tocó militar con el hijo de Rosales, y a mi modesta opinión lo asesinan en la Argentina, obrero de la construcción, responsable del departamento de Soriano, su hermano hasta hoy milita con nosotros. Y Omar Paitta, estuvo ocho años clandestino; vivió en veinte casas; tuvo tres hijas que no pudo reconocer porque las tuvo durante la dictadura; las hijas militan con nosotros. Hace poco se llevó al juzgado a quien fue el responsable de la tortura de Omar, de quien no tenemos los restos, y que una semana antes que lo desaparecieran estaba denunciando en la esquina del local del sindicato que el local del sindicato era ese donde ahora torturaban compañeros.

Las colectividades tienen derecho a reivindicar su historia, todas las colectividades, es parte de esa épica. Uno crea el homenaje. Cuando el Partido Nacional homenajea a Aparicio o a Leandro, es parte de su derecho. Y nosotros guardamos también en ese momento tan crudo, tan duro, algunas medallas: En el 80’ la dictadura decide cambiarnos el 1° de Mayo para el 5 de Mayo, y los servicios de inteligencia de la dictadura, posterior al 1° de Mayo, hacen un informe detallado, sector por sector, entonces, informan que los bancarios habían parado cinco minutos por cada hora como homenaje al 1° de Mayo; que algunas fábricas el veinte o el treinta por ciento de los trabajadores no habían ido a trabajar, que en otras el cincuenta por ciento de los trabajadores no había ido; y el informe del servicio de inteligencia dice: “Las obras estaban desiertas, a las obras no fue nadie”.

Hay una épica de las organizaciones que hace que los sesenta años fueron todos años.., también esos años tan complicados. El mismo año que asesinan a Roslik en una movilización los trabajadores de la construcción recuperan su local, y la llave con que se recupera el local, que era un centro de detención y tortura, está todavía guardada frente a la pieza donde se reúne hoy el ejecutivo. Cuando se compra ese local el debate entre los negros Mario Acosta y Agustín Pedroza, los dos principales dirigentes sindicales de la historia de nuestro sindicato, junto a Nelson Cardozo era “para qué vamos a comprar un local en medio que se viene el golpe de Estado”, y termina resolviendo Mario diciendo que “si viene una dictadura, el pueblo uruguayo no la va a bancar, y en algún momento se la va a sacar de arriba y si nos sacan el local en algún momento lo vamos a recuperar”, casi como una profecía.

En octubre del 74’, a fines de octubre, hay un accidente mortal, muy grave, en el que mueren varios trabajadores de la construcción y el Sunca, que había recibido un violento ataque represivo a partir del paro del 9 de octubre, no pudo hacer respuesta desde el punto de vista de la organización. Cuando se recupera la democracia, el primer punto de los consejos de salarios era que en octubre tenía que ser el día de los trabajadores de la construcción para recordar cuando no había podido tener respuesta.

El gremio de la construcción es el único gremio de la construcción del mundo que cuando muere un trabajador de la construcción sus afiliados donan una hora para la familia del compañero que murió, del mundo, no hay otro gremio que lo haga. Y hace unos años, una década atrás, construyó una fundación para encargarse de los hijos y para.., hay quienes nos critican, increíblemente. Entre los que nos critican no están los que militan para atender esta situación, para sacar la situación de la siniestralidad laboral de la página de los diarios y colocarla en el terreno de las relaciones laborales y hacernos entender que ya hay países que tienen una tasa de siniestralidad diez veces menores que otros, la siniestralidad no puede ser una causa del destino sino que tiene que ver a condiciones concretas, jurídicas, educativas, culturales, organizativas.

Y, crean que en la construcción se transformó una ética, de que ante una situación de un siniestro de un trabajador víctima, siniestro mortal, el dolor es colectivo. Es una construcción maravillosa.

Hace veinticinco años entré en la construcción, justo en una obra donde estaba el Comadreja con el que me tocó compartir casi tres años de trabajo, y pelearme, creo que de esos tres años, dos años y medio.

Y en nosotros, los negros de la construcción, los peludos de la construcción, hay enseñanzas que son gigantescas, que no precisás.., todos precisamos estudiar mucho pero entras en una obra, la mayoría guerreado, sin tener que pucherear y vas a recibir esa semana que te entre en la olla gratis o te prestan para el boleto o una herramienta, o ver que cuando vienen los cortes hay compañero que se mete en los cortes para que otro compañero pueda jornalear un poco más, porque está más tirado, y lo habla, de callado, con el capataz. Y que esa consigna que la patria federal tenían acuñado en los facones los caudillos federales del “naide es más que naide”, se transpira.

Y las construcciones humanas pueden tener tales programas, ideologías.., está bien; pero hay enseñanzas que son increíbles. Yo sé que la brigada tiene una potencia hoy que no tuvo nunca, pero en el 2001, en el gobierno de Batlle, en Canelones gobernaba Hackembruch, nunca le importó. Los obreros de la construcción estuvieron seis meses en Migues y la mayoría recontra desocupados, sin tener qué pucherear, después del tornado de Migues, reconstruyendo Migues, y fue una racha horrible, porque al poco tiempo pasó lo mismo con Sauce, y poco después pasó lo mismo en Juanicó, y fuimos con las fuerzas armadas a techar Juanicó como se podía, haciendo un guiso en conjunto. Y capaz que con más valor que ahora, porque esos trabajadores de la construcción ahí estaban mucho peor de lo que están ahora, con mucho más tiempo de desempleo, en una condición de mucha mayor dificultad. Y capaz que casi ninguno sabía que se había hecho lo mismo en Fray Marcos en la década del 60, no teníamos idea, y después se rescató la historia. Y del Cioppo -uno de los más importante referentes del teatro uruguayo a la salida de la dictadura- nos dijo que El Galpón también se había reconstruido con mano de obra solidaria en la década del 50, sin tener nosotros ni la más pálida idea que habíamos participado como organización de gestas de esa característica.

Entonces, con la acción sindical y con el gremio de la construcción se puede polemizar mucho y está bien. Pero también hay cosas que me parece que está bueno que se puedan reconocer, al colectivo de los trabajadores de la construcción que es mucho más que tal militante o cual militante. Siempre pongo el ejemplo que cuando se decidió ir a San Carlos nadie me preguntó y, si me preguntaba iba estar en contra, no porque el pueblo de San Carlos no mereciera solidaridad sino porque engancharse en medio de la licencia de la construcción a convocar, pensando que cientos de trabajadores pudieran responderme, parecía voluntarismo puro; un 22 de diciembre; organizar un 22 de diciembre una movilización a San Carlos me parecía una locura y corríamos el riesgo de quedar regalados con muy poca presencia de compañeros que ya todos tenían más o menos organizada la licencia para irse aunque sea debajo de un árbol, a un río a pasar unos días con la familia. Menos mal que no me preguntaron, porque se decidieron ir a San Carlos y fueron más de quinientos trabajadores de San Carlos a dar una mano solidaria renunciando a su licencia después de haber trabajado todo el año. ¿Esto tiene que ver con sacarse un cartel? No; tiene que ver con afirmar convicciones de que hay espacio para la humanidad.

Hay cerca de sesenta y seis instituciones que trabajan con personas en situación de discapacidad en las que la brigada ha participado, en algunas haciendo entero el salón. Si uno va a Rosario va a encontrar que todo el salón que atiende a familiares unidos de personas en situación de discapacidad, desde la platea, las puertas, las ventanas, los muros, el techo, desde los materiales a la mano de obra fue construido por los compañeros de la construcción. Y no está en ningún lado, pero si va a encontrar cuál es el tractor que tienen los gurises que están en la granja La Esperanza Sabalera de Juan Lacase, también fue aportado por la fundación de los trabajadores de la construcción; y de esos hay decenas de ejemplos, decenas. Entre otras cosas, porque aprendimos tarde, hace unos diez, once años que somos brutalmente crueles con las personas en situación de discapacidad, y que tenemos que dejar de tenerles lástima porque tenemos que empezar a entender que tienen que tener derechos, y que los derechos se los vulneramos cuando construimos un sistema educativo que los expulsa, que no los tiene en cuenta, cuando construimos medios de transporte que no los tienen en cuenta y cuando construimos formas de organización del trabajo que no los tienen en cuenta. Aprendimos tarde esto. A nosotros mismos, con nuestros propios compañeros que quedaban en situación de discapacidad, nos daban lástima, en vez de luchar para que se les abran las posibilidades de trabajo. Pero cuando nos empezamos a dar cuenta que se les estaba vulnerando empezamos a militar muchos, tanto que el año pasado ingresaron setenta y cuatro personas en situación de discapacidad en la construcción. Milena es una muchacha que ayuda en la limpieza en Cerro Largo, que es la primera trabajadora con síndrome de Down en la construcción. En Nueva Palmira hay un compañero en silla de ruedas que cocina para los demás, hubo que adaptar la cocina, poner algunas rampas, pero la vida le cambió. O sea, entraron más del doble en la construcción que en todo el Estado sumado el año pasado. Y eso que no tenemos ley, pero porque pensamos que así como con las ocho horas y como con la ley de la salud y seguridad hay cosas que hay que hacerlas antes de que esté la ley porque la batalla cultural nos importa, a ninguno le preguntamos qué vota, ni ninguno de los que están frente a una institución que atiende a personas en situación de discapacidad ni cuando muere un trabajador de la construcción para hacer una colecta preguntamos qué votó. Cualquiera que haya tenido que atravesar la situación de tener que informarle a la familia de un compañero que el padre no vuelve.., menos va a importar.

Por eso en este tiempo donde hay veinte mil siniestros laborales menos en el Banco de Seguros de los que había antes de 2014, también es para nosotros una enseñanza de que luchar vale la pena, porque no todo es luchar por salario.

Hace unos diez años que me toca estar en la comisión que trabaja con familiares que tienen personas en situación de discapacidad, cuando empezamos a discutir la licencia, es increíble que una madre que tiene un hijo con síndrome de Down no tenga si quiera el día de licencia cuando tiene que operar al gurí, que es muy frecuente. Es duro que esas cosas no las podamos revertir. No hace falta tener un familiar en situación de discapacidad para darte cuenta que eso es una batalla a dar para ganar en humanidad. Hoy me pasa que estoy más o menos porque tengo una sobrina que está, hace dos años la están operando de la cadera y capaz no camine. Ahora también pensás que si no camina tiene que vivir en una sociedad menos cruel que lo que somos de crueles con las personas que están en esa situación. Y la pista de la acción sindical tiene que ver con hacer visible lo que a veces está invisible. Con que nos demos cuenta que hay injusticias que no tendrían que pasar y que muchas veces están en silencio. Cuando recorremos algún destacamento forestal y a las mujeres se las acosa o a los trabajadores se les niega lo más elemental o cuando pasa algo de eso en el citrus o a los trabajadores del arroz, a nosotros nos sigue significando que luchar vale la pena.

El sindicato de la construcción hoy construyó un área social que apoya a treinta mil familias de trabajadores para el inicio de las clases. Hace siete años empezamos con una beca, que lo cuento siempre porque me dio mucha rabia: cuando empezamos se nos rieron, era una beca para que el hijo del trabajador de la construcción tuviera la posibilidad de hacer estudios terciarios. Dijimos: “ya que queremos que nuestros gurises estudien, vamos a darle apoyo económico mientras estudien”. El comentario en muchos casos fue irónico “una beca sin becarios, porque un hijo de ustedes llegando a la universidad…, quién”. Hoy tenemos mil hijos becados haciendo estudios terciarios. No lo van a encontrar a esto en la tapa de ningún diario, no va a ser noticia general en la prensa. Ojalá tengamos más de mil hijos de trabajadores que puedan acceder a estudios terciarios, que puedan culminar, no sé cuántos van a poder culminar, algunos quedaran por el camino.

Pasamos de dos mil a seis mil, de seis mil a ocho mil y ahora a once mil arreglos odontológicos por año. Algunos nos acusan que eso es reformismo, que un sindicato no tendría que dedicarse. Yo supongo que el que nos critica nunca tuvo caries.

Empezamos con asistencia sicológica; empezamos a trabajar en las cárceles, hay treinta y cuatro gurises privados de libertad que empezaron a trabajar en la construcción en los últimos cuatro años con convenios en el que también participaron las cámaras, que empezaron también a hacerlo con pasantías en las juntas, así que les dejo una posibilidad, y ninguno volvió a reincidir. Es un granito.

Empezamos a trabajar con la asociación de familiares víctimas de la delincuencia, en algunos casos para hacer baños a gurises que quedaron en situación de mucha complejidad. También en una punta con mujeres golpeadas.

Y el área social del sindicato ahora está llevando el cine a todo el país, a todos los gurises, no solo a los de la construcción, el año pasado estuvimos en Saucedo. En los lugares más lejos, donde los gurises no ven cine nunca llevamos una pantalla y una película y organizamos a los vecinos. El ochenta y cinco por ciento de los gurises que el año pasado vieron cine era la primera vez que veían un cine. Hoy están recorriendo, hoy estuvo en Tacuarembó y gratis.

Hay setenta lugares del país donde se están haciendo clases de guitarra gratis, de teatro, de percusión, de artes marciales, en los barrios más humildes, más pobres. El docente cobra solo por los que son de la construcción pero el acuerdo es que vayan todos los gurises del barrio, porque ningún gurí tiene que quedar con la ñata contra el vidrio, y es un aporte, hoy hay tres mil gurises que están haciendo eso. Tratamos de hacerlo para decir: ¿la convivencia qué es?, que todos los gurises tengan la posibilidad de esto, de tocar la guitarra. Tuvimos la misma crítica que cuando la universidad “lo que les faltaba ahora, quieren ponerse de artistas”.

Homenajear los sesenta años del Sunca es homenajear la historia de los trabajadores de la construcción; la lucha salarial, las reivindicaciones, cuando se consiguió esto o lo otro. Pero es también la práctica hoy, porque todo eso es mucha militancia.

Los compañeros de la comisión de apoyo a la ley de personas en situación de discapacidad que recolectaron medio millón de firmas para hacer que esa norma hoy se vote, y nos dio una enorme alegría cuando se votó por unanimidad en diputados, porque no debiera ser un tema que nos divida, al contrario, que nos junte. O los compañeros del área social que se trillan todo para atender determinada situación social. O los compañeros del fondo de vivienda.., a ver: cuando las inundaciones lo primero que hicieron fue ponerse en los comités de emergencias para ver qué se podía donar, aparte de los jornales solidarios. El año pasado la brigada tuvo trescientas intervenciones.

El sindicato decidió que parte de sus libertades sindicales son para trabajar gratis, y eso no te hace mejor o peor que nadie, pero eso también es lo que es la organización sindical. A veces podemos errarle y le hemos errado hacia atrás. Podemos equivocarnos, pero estamos orgullosos de una construcción que ha dignificado mucho al trabajador de la construcción. Cualquiera que pise una obra sabe que de aquella industria que conocimos de un tanque que se enterraba en el piso para hacer de baño.., podía haber un galpón seco para que el portland no se mojara pero el trabajador comía como podía, casi como bicho; a la industria que tenemos hoy entre medio hubo mucha entrega, mucho sacrificio, mucha inteligencia puesta al servicio de los colectivos.

También mucho reflejarse en los que hoy no están. Uno de los dirigentes más importantes de la historia del sindicato que fue el viejo Dámaso, que se nos fue con noventa y pico de años, terminó viviendo en el Sunca porque no tuvo nunca dónde vivir; atendía el teléfono, no había forma que dejara de trabajar, y todas las mañanas barría la puerta del local de punta a punta, seis de la mañana lo ibas a ver al viejo barriendo. Y qué nos enseñaba.., que a veces te puede tocar atender a la prensa, a mi me ha tocado informar a asambleas generales muy importantes, pero todas tareas militantes hasta la que parece más modesta es la que construye la posibilidad de un mundo más justo, más solidario en ese anclaje a lo que dice la canción que protestándole a la dictadura decía: “algún día será tan cierto como un pedazo de pan”.

Bueno, nosotros también queremos construir eso, para los hijos nuestros, para los hijos de todos, que tengamos una sociedad con mucho más derechos.

Les agradecemos profundamente a los ediles y a la junta que haya hecho este huequito para homenajear a una organización que creemos que en su historia, en su recorrido y en los miles de compañeros que andan en la vuelta poniéndole el hombro a un Uruguay más justo, creemos que se lo merecen.

Muchas gracias.

SEÑOR PRESIDENTE.- Gracias a usted, señor Secretario General del Sunca.

Voy a llamar a los ediles César Bentos Pereira y Fernando Irabuena. Los mismos le van a hacer entrega de una placa recordatoria de este homenaje que le está haciendo la junta departamental a los sesenta años del Sunca.

(SIENDO LA HORA VEINTIDÓS Y CINCO MINUTOS SE HACE ENTREGA DE UNA PLACA RECORDATORIA, POR PARTE DE LOS SEÑORES EDILES, A REPRESENTANTES DEL SUNCA)

(Aplausos)

Ahora la Junta Departamental, en nombre de los ediles, del mío propio y del señor secretario general, vamos a hacer entrega también de una placa recordatoria por los sesenta años del Sunca.

(SIENDO LA HORA VEINTIDÓS Y SEIS MINUTOS SE HACE ENTREGA DE UNA PLACA RECORDATORIA, POR PARTE DEL SEÑOR PRESIDENTE Y SEÑOR SECRETARIO DE LA JUNTA DEPARTAMENTAL DE SALTO, A REPRESENTANTES DEL SUNCA)

(Aplausos)

SEÑOR BENTOS PEREIRA.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra.

SEÑOR BENTOS PEREIRA.- Solicito un cuarto intermedio de tres minutos para despedir a los invitados.

SEÑOR PRESIDENTE.- Está a consideración.

(Apoyado)

Afirmativa. UNANIMIDAD (22 en 22)

(SIENDO LA HORA VEINTIDÓS Y OCHO MINUTOS SE PASA A CUARTO INTERMEDIO, RETIRÁNDOSE DE SALA LOS SEÑORES INVITADOS)

(SIENDO LA HORA VEINTIDÓS Y DIEZ MINUTOS SE LEVANTA EL CUARTO INTERMEDIO)

Quería recordarles a los señores ediles que el domingo, a la hora veinte, tenemos la sesión de elección de las nuevas autoridades de la junta departamental. Lo vamos a hacer un domingo porque es el día 15 y ya asume el nuevo presidente. Simplemente quería recordarles eso.

Muchas gracias, y será hasta el domingo.

(SIENDO LA HORA VEINTIDÓS Y ONCE MINUTOS SE RETIRAN DE SALA LOS SEÑORES EDILES)

ALBERTO VILLAS BOAS

Presidente          

Dr. MANUEL M. BARREIRO

       Secretario General

ANA G. MACCIÓ                   

Jefa Departamento de Taquigrafía



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